2 h 32 min
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El último duelo
La historia real de una mujer que desafió a una nación e hizo historia.
Francia, 1386. Narra el enfrentamiento entre el caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques LeGris, al acusar el primero al segundo de abusar de su esposa, Marguerite de Carrouges. El Rey Carlos VI decide que la mejor forma de solucionar el conflicto es un duelo a muerte. El que gane será el poseedor de la verdad y, en caso de que venza LeGris, la esposa del caballero será quemada como castigo por falsas acusaciones.
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Francia, 1386. Narra el enfrentamiento entre el caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques LeGris, al acusar el primero al segundo de abusar de su esposa, Marguerite de Carrouges. El Rey Carlos VI decide que la mejor forma de solucionar el conflicto es un duelo a muerte. El que gane será el poseedor de la verdad y, en caso de que venza LeGris, la esposa del caballero será quemada como castigo por falsas acusaciones.
Dirección: Ridley Scott
Guion: Matt Damon, Nicole Holofcener, Ben Affleck
Producción: Drew Vinton, Nicole Holofcener, Kevin Halloran, Sasha Veneziano, Aidan Elliott, Skye Radies
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Opiniones publicadas en TMDB
Reseñas de la audiencia
Martin Oaks
**El Ridley Scott que yo conocía...** Sensacional puesta en escena para una historia oscura y medieval explicada desde cada una de las perspectivas de sus personajes principales. Es esa una característica narrativa que exige un criterio muy depurado en el montaje final, y quizás es en ese punto donde la cinta flojea un poco, ya que a veces se hace algo reiterativa. No obstante, celebro enormemente el retorno de Ridley Scott al buen cine, pues desde _Red de Mentiras_ (2008) este gran realizador había caído en el ostracismo con cintas tan flojas que yo ya lo había dado por perdido. Grandes actuaciones, figuras bien escritas y una ambientación de lujo que incluye una batalla final creíble, realista, excelente.
Leer reseña completa en TMDBMarco-Hugo Landeta Vacas
Lo más interesante no está en descubrir quién empuña mejor una espada, sino en observar cómo cambia una misma realidad dependiendo de quién la recuerda. Ridley Scott divide el relato en perspectivas diferentes y utiliza pequeñas variaciones de gestos, palabras y actitudes para mostrar algo bastante incómodo: casi todos somos capaces de construir una versión de nosotros mismos en la que parecemos mejores de lo que realmente somos. El último duelo empieza pareciendo una historia medieval sobre honor y rivalidad, pero poco a poco queda claro que su verdadero centro está en otra parte. Jean de Carrouges se contempla como un hombre honorable, valiente y constantemente perjudicado. Jacques Le Gris se percibe a sí mismo como culto, seductor y razonable. Lo fascinante es que ninguna de esas autoimágenes necesita ser completamente inventada para resultar engañosa. Matt Damon y Adam Driver interpretan precisamente esa distancia entre quién cree ser cada personaje y cómo pueden verlo los demás. Ben Affleck, por su parte, convierte a Pierre d'Alençon en la expresión más descarada de un mundo masculino donde poder, privilegio y diversión parecen estar siempre por encima de las consecuencias. Pero es cuando Marguerite ocupa por fin el centro cuando todo lo anterior adquiere otra dimensión. Jodie Comer está extraordinaria porque su interpretación no necesita grandes discursos para mostrar hasta qué punto vive rodeada de hombres que hablan continuamente de honor mientras rara vez parecen interesados en preguntarle qué quiere ella. Muchas actitudes que desde otra perspectiva podían parecer protectoras, románticas o incluso admirables adquieren entonces un significado mucho menos agradable. La película deja de tratarla como una pieza dentro del conflicto de dos hombres y empieza a mirarla como persona. Ahí reside también la dureza de la película. No utiliza la Edad Media como excusa para relativizar la violencia ni para sugerir que determinadas conductas eran aceptables porque pertenecían a otra época. Al contrario: muestra una sociedad en la que el cuerpo, la palabra y hasta el sufrimiento de una mujer pueden quedar subordinados al honor, la propiedad y la reputación masculina. Lo realmente inquietante es comprobar que algunos mecanismos resultan todavía reconocibles: sospechar de quien denuncia, examinar su conducta y preguntarse qué hizo ella antes de concentrarse en lo que le hicieron. Scott reconstruye ese mundo con una fisicidad impresionante. Barro, frío, piedra, caballos, cuerpos y armaduras hacen que la Francia medieval parezca desagradablemente tangible. Personalmente, toda esa forma de combatir cubierto de metal me resulta casi absurda: hombres moviéndose con dificultad dentro de estructuras pesadísimas mientras intentan matarse. Pero incluso esa brutalidad torpe encaja con el universo de la película, un mundo donde los conflictos personales pueden terminar convertidos en demostraciones públicas de fuerza porque la propia sociedad ha decidido que la violencia puede establecer la verdad. La estructura de tres puntos de vista exige paciencia y algunas escenas repetidas pueden sentirse redundantes, pero para mí esa repetición tiene sentido porque nunca estamos viendo exactamente lo mismo. Cambia quién domina una conversación, cómo se interpreta una mirada o hasta dónde llega la arrogancia de alguien que se considera honorable. Ridley Scott utiliza un gran drama histórico para hablar de algo mucho más íntimo: la diferencia entre la historia que contamos sobre nosotros mismos y la experiencia de quienes tuvieron que soportarnos. Puede parecer una película medieval sobre caballeros, guerras y honor, pero lo que terminó interesándome fue precisamente cómo desmonta esa épica masculina. Detrás de los títulos, las armaduras y los códigos de honor queda una mujer cuya voz tiene que competir contra instituciones, prejuicios y hombres convencidos de conocer mejor que ella su propia experiencia. Visualmente poderosa, durísima por momentos y con una Jodie Comer magnífica, El último duelo demuestra que una historia ocurrida hace siglos puede seguir resultando incómodamente cercana. The most interesting thing here is not discovering who handles a sword better, but watching the same reality change depending on who remembers it. Ridley Scott divides the story into different perspectives and uses small variations in gestures, words and attitudes to reveal something deeply uncomfortable: almost everyone is capable of constructing a version of themselves in which they appear better than they really are. The Last Duel initially seems like a medieval story about honor and rivalry, but it gradually becomes clear that its true center lies somewhere else. Jean de Carrouges sees himself as honorable, courageous and repeatedly wronged. Jacques Le Gris views himself as cultured, seductive and reasonable. What is fascinating is that neither self-image needs to be entirely invented in order to be misleading. Matt Damon and Adam Driver play precisely that gap between who each man believes himself to be and how others may perceive him. Ben Affleck, meanwhile, turns Pierre d'Alençon into the most blatant expression of a male world in which power, privilege and amusement constantly seem to matter more than consequences. But when Marguerite finally occupies the center, everything we have previously seen takes on another dimension. Jodie Comer is extraordinary because she needs no grand speeches to show how completely she is surrounded by men who constantly talk about honor while rarely asking what she wants. Behaviors that might previously have appeared protective, romantic or even admirable suddenly acquire a far less pleasant meaning. The film stops treating her as a piece in a conflict between two men and begins looking at her as a person. That is also where the film's harshness lies. It never uses the Middle Ages as an excuse to relativize violence or suggest that certain behavior was acceptable simply because it belonged to another era. Instead, it depicts a society in which a woman's body, voice and even suffering can be subordinated to male honor, property and reputation. What is truly disturbing is how recognizable some of those mechanisms remain: doubting the person who speaks out, examining her behavior and asking what she did before concentrating on what was done to her. Scott reconstructs this world with remarkable physicality. Mud, cold, stone, horses, bodies and armor make medieval France feel unpleasantly tangible. Personally, this entire method of fighting while covered in metal seems almost absurd to me: men barely able to move inside enormously heavy structures while attempting to kill one another. Yet even that clumsy brutality fits the film's world, a society in which personal conflicts can become public demonstrations of force because violence itself has been accepted as a way of establishing truth. The three-perspective structure demands patience, and some repeated scenes can feel redundant, but the repetition makes sense to me because we are never really watching exactly the same thing. Who controls a conversation changes, a glance takes on a different meaning, and someone's self-perceived honor begins to look increasingly like arrogance. Ridley Scott uses a large-scale historical drama to explore something much more intimate: the gap between the stories we tell about ourselves and the experience of the people who had to endure us. It may look like a medieval film about knights, wars and honor, but what ultimately interested me most was how thoroughly it dismantles that masculine mythology. Behind the titles, armor and codes of honor stands a woman whose voice must compete with institutions, prejudice and men convinced that they understand her own experience better than she does. Visually powerful, extremely harsh at times and anchored by a superb Jodie Comer, The Last Duel proves that a centuries-old story can still feel uncomfortably close.
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¿De qué trata El último duelo?
Francia, 1386. Narra el enfrentamiento entre el caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques LeGris, al acusar el primero al segundo de abusar de su esposa, Marguerite de Carrouges. El Rey Carlos VI decide que la mejor forma de solucionar el conflicto es un duelo a muerte. El que gane será el poseedor de la verdad y, en caso de que venza LeGris, la esposa del caballero será quemada como castigo por falsas acusaciones.
¿Cuánto dura El último duelo?
El último duelo tiene una duración aproximada de 2 h 32 min.
¿De qué año es El último duelo?
El último duelo es una película de 2021.
¿Qué género es El último duelo?
El último duelo pertenece a los géneros Drama, Historia, Suspense.
¿Quiénes forman el reparto de El último duelo?
El reparto principal incluye a Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer, Ben Affleck.