Jorge ha heredado el trabajo de su padre después de que éste sufriera un infarto cerebral. Sin embargo, lucha contra un destino que parece inevitable. Ahora su empeño es encontrar otro trabajo. A través de su hermano Antonio, conoce a Paula, con quien entablará una extraña relación que impulsará a Jorge a dejar de sentirse responsable de todo y a tener en cuenta sus propios deseos.
Es verano en un barrio obrero y marginal de una ciudad del sur. Tano, un adolescente que cumple condena en un reformatorio, recibe un permiso especial de 48 horas para asistir a la boda de su hermano Santacana. Con su mejor amigo, Richi, se lanza a vivir esas horas con el firme propósito de divertirse y de hacer todo lo que le está prohibido: se emborracha, se droga, roba, ama y vuelve a sentirse vivo y libre. Pero, a medida que pasan las horas, Tano también asiste al desmoronamiento de todos sus puntos de referencia: el barrio, la familia, el amor, la amistad, todo ha cambiado. Más allá de un permiso de 48 horas, la libertad de Tano se convierte en un viaje obligado hacia la madurez. Algunas de las secuencias o patrones de luces intermitentes podrían afectar a los espectadores fotosensibles.
Elsa, que tiene 82 años, es una mujer llena de vitalidad y con una imaginación desbordante. Alfredo, algo más joven que ella, ha sido siempre un hombre convencional, serio y responsable. Al quedar viudo, desconcertado y angustiado por la ausencia de su mujer, su hija lo anima a mudarse a un apartamento más pequeño. Es entonces cuando conoce a Elsa, que es vecina suya. A partir de ese momento, ella irrumpe en su vida como un torbellino dispuesta a demostrarle que el tiempo que le queda es precioso y debe disfrutarlo como le plazca.
La irrupción del periodista Manuel Cueto en la vida del escritor Joaquín Góñez, a instancias de la editorial para la que Joaquín está escribiendo su último libro, provocará un desasosiego en la solitaria vida del escritor, aislado del mundo y huidizo de sus propios recuerdos. Acostumbrado a la soledad de los últimos años, el encuentro con el joven periodista le despertará emociones olvidadas que le transportarán a las décadas de los cincuenta y sesenta, en pos de su niñez y sus locos años de juventud vividos en Buenos Aires, y de su madre, Roma.
Pablo, un chico de diecisiete años, vive en Madrid con su madre, una abogada matrimonialista de cierto éxito. En su época universitaria, en los turbulentos años setenta, fue una feminista radical y una comprometida militante de un partido de extrema izquierda. Su actitud libertaria la llevó a decidir tener a su hijo, al que nunca le habló de su padre. Sin embargo, el deseo de saber quién es su progenitor, se ha convertido para Pablo en una verdadera obsesión.