El libro de Tom Wolfe sobre la historia del programa espacial de los Estados Unidos, se lee como si fuera una novela, y la película mantiene esa misma emocionante apariencia de ficción. Hace un recorrido desde la rotura de la barrera del sonido por Chuck Yeager en la base de la Fuerza Aérea de Edwards hasta los 7 astronautas seleccionados para el programa Mercurio, el primer proyecto de los Estados Unidos para enviar personas al espacio. Muestra que nadie tenía ni idea de cómo desarrollar un programa espacial o cual era la forma de seleccionar a las personas que debían participar en ella. Emocionante, divertido y encantador, todo a la vez.
Una joven estudiante ve cómo sus amigos comienzan a recibir mensajes en el movil que les muestran su futura y próxima muerte. Cuando ella recibe un mensaje, tendrá tres días para escapar de su propia muerte, con la ayuda de un detective.
Andrew Largeman (Braff) vuelve a su casa natal, en Nueva Jersey, después de diez años de ausencia para asistir al funeral de su madre. Allí rememora su pasado y conoce a una chica, Samantha (Portman), que quizá pueda cambiar su vida. Largeman, que acaba de dejar los antidepresivos que ha estado tomando durante años, comienza a redescubrirse a sí mismo, lo que incluye enfrentarse a su padre, psicólogo, y ayudar a Samantha a superar sus propios problemas pisicológicos.
Un profesor de guion de cine que da clases en la universidad empieza a recibir misteriosos mensajes de desconocidos que le piden ayuda desesperada, pues aseguran estar a punto de ser asesinados.
Sam intenta encontrar clientes en el desierto de Mojave. Sin embargo, no hay nadie, y ni siquiera su mujer contesta a los mensajes. Completamente solo, al borde de la paranoia, Sam se refugia en la compañía de un programa de radio, en el que los oyentes alertan sobre un asesino de niños. Pero la gente comienza a reaparecer y persiguen a Sam, como si él fuese el homicida.
Un grupo de amigos de Nueva York, que trabajan con sus ordenadores y portátiles, se mantienen en contacto exclusivamente por teléfono y fax. Están demasiado ocupados para verse cara a cara. Gale hace de casamentero, por teléfono, con Jerry y Barbara, quienes, a su vez, se llevan muy bien, por teléfono y fax. Martin recibe una llamada telefónica de alguien a quien nunca ha conocido. Es Denise, con una noticia extraordinaria. Mientras tanto, teclea en su ordenador y desarrolla una especie de amistad con Denise, por teléfono. Y así van pasando los días, los amigos, teclea, teclea, teclea, comparten noticias, esperanzas y sueños, por teléfono y fax. Finalmente, Gale tiene un desafortunado encuentro con un teléfono, Denise tiene más noticias para Martin y Frank planea una fiesta de gala de Nochevieja, pero ¿abrirá la puerta?