François Sentinelle tiene dos vidas. De día, es el policía más famoso de la isla de Reunión, conocido por sus duros métodos y sus camisas floreadas, que persigue a los delincuentes en su Defender amarillo. Pero el resto del tiempo, Sentinelle también es un carismático cantante.
El escritor Stéphane Belcourt acepta ser el padrino del bicentenario de una famosa marca de coñac. Ello le brinda la ocasión de volver por primera vez a la pequeña ciudad en la que creció. Allí, conoce a Lucas, el hijo de su primer amor. Los recuerdos afloran: el deseo irreprimible, los cuerpos juntos, una pasión oculta... Este primer amor se llamaba Thomas. Tenían 17 años.
Julia, arquitecta aparentemente feliz, decide contratar a una asistenta. Pero la chica se da cuenta enseguida de que Julia padece un cáncer terminal y que lo que necesita, en realidad, es compañía para pasar los últimos días de su vida. Surge entonces un vínculo tan fuerte y profundo entre las dos mujeres que vivirán juntas esos últimos y terribles momentos.
Es verano, Sam, 27 años, parte camino al sur, al volante de su Ford. Le acompañan un hermano y una hermana que ha conocido por la carretera: Mathieu y Léa. Léa es guapa, sensual, archifemenina. Le gustan a rabiar los hombres, Mathieu incluido. Durante ese largo viaje solitario rumbo a España, lejos de las autopistas, tendrán ocasión de conocerse, medirse, amarse. Pero Sam lleva dentro un secreto, una herida muy honda que le aisla más y más del resto del mundo: una madre que perdió siendo niño y que espera encontrar durante ese viaje.