Una joven huérfana de 18 años que se está muriendo quiere viajar a España para localizar a su madre biológica, así que cuando conoce a un joven bonachón que sufre la culpa de un accidente mortal, le convence para que la acompañe en el viaje.
El plano de apertura es revelador: una mujer viaja de noche sin que se diga, ni tampoco importe, de dónde viene o adónde va; se trata de un plano de casi dos minutos y medio, con la cámara prendida al rostro de Alejandra. En él ya encontramos las claves para entender el universo creativo propuesto, con un guion que trabaja más situaciones que hechos, y que deja que cada una de esas situaciones tenga su propio desarrollo en el interior del plano. Eso explica el limitado número de escenas, alrededor de una veintena, resueltas casi todas con uno, dos o tres planos. Lo otro es el poco interés por dar información completa al espectador, dejando zonas que conservan el misterio de eso que García Márquez llamó alguna vez la vida íntima. (FILMAFFINITY)