Un preso de una cárcel de última generación empieza a poner en duda la finalidad de lo que le están administrando: drogas capaces de controlar las emociones.
Sudáfrica, 1978. Tim Jenkin y Stephen Lee, dos activistas políticos blancos, miembros del Congreso Nacional Africano, encarcelados por el régimen del apartheid, ponen en marcha un plan para escapar de la infame prisión de Pretoria.