Cuando Claudia decide que no quiere esperar a que la enfermedad estropee su cuerpo, su pareja, Flavio, que no se ha separado de ella en los últimos cuarenta años, pone en marcha su antiguo plan de poner fin a su vida juntos en Suiza gracias a la ayuda de una asociación de muerte voluntaria asistida. Mientras, su hija Violeta se convierte en la mediadora involuntaria entre sus padres y todo aquello que dejan atrás, a la vez que intenta encontrar su sitio en esta historia de amor incondicional.
Margaret, 35, tiene un historial violento que ya le ha costado una relación sentimental. Se ha mudado con su madre Christina, una mujer frágil e inmadura de 55 años que culpa a Margaret de arruinar sus sueños de tener una carrera como pianista. Durante una discusión, Margaret golpea a Christina y entra la ley. Mientras espera el juicio, a Margaret se le prohíbe entrar en contacto con su madre y tiene que mantener una distancia de 100 metros respecto a su casa. Esto intensifica sus deseos de acercarse a su familia. Cada día, Margaret aparece a 100 metros para ver a su hermana de 12 años y darle clases de música.
El Zar Alejandro II (1855-1881) toma como amante a la bella estudiante Katia, lo que supone un fulgurante ascenso social para la joven, que llega incluso a recibir el título de princesa. En la corte del zar, donde las intrigas se suceden sin tregua y Katia se convertirá en el epicentro de una de ellas cuyo objetivo es el asesinato del zar de todas las Rusias.
Un chico termina en un hospital psiquiátrico pese a no estar realmente loco, pero poco a poco se va dando cuenta de que a la larga puede acabar realmente trastornado. El adolescente tuvo muchos enfrentamientos con su severo padre y una juventud de lo más inquieta y ahora deberá luchar por mantenerse en la línea de la cordura.