Jessie (Carla Gugino) y Gerald (Bruce Greenwood) son un matrimonio maduro que viaja a una remota cabaña con la esperanza de revitalizar su deteriorada relación en un sitio apartado y tranquilo. Allí Gerald propone a su mujer un juego sexual: esposarla a la cama para incrementar las sensaciones. Pero cuando éste muere de un infarto, Jessie tendrá que luchar por su supervivencia.
El marido de Mary aparece misteriosamente asesinado en la casa que remodelaban. Todas las pruebas apuntan hacia ella como principal sospechosa. Su vecina, abogada criminalista, se ofrece a defenderla. El problema es que Mary estuvo a punto de ser infiel con el marido de ésta.