En las noches de los años 80, Borjamari y Pocholo se mueven a sus anchas en la discoteca Aguacates. Expertos en hacer bromas “canallas” a las “niñas”, con su desparpajo son los reyes del local. Veinte años después, todo sigue igual. Sólo que ahora, los dos hermanos ya no son nada en Aguacates ni en el nuevo mundo. Nada excepto objeto de mofa y burla. Su primo Pelayo, de quien solían reirse y abusar en la adolescencia, reaparece en sus vidas: ahora es un moderno esquiador, ligón y popular. No ha dejado pasar el tren y se venga de las antiguas crueldades de Borjamari y Pocholo anunciándoles que Mecano va a reunirse en un concierto sorpresa. Borjamari y Pocholo se lo tragan y se lanzan a la aventura en compañía de Paloma, una chica romántica, emocionalmente compleja, que está pasando “de niña a mujer” y que entra en la historia como un ciclón. Paloma tiene las llaves del coche de papá y también las llaves de la felicidad de Borjamari y Pocholo. Son el trío perfecto.
Nerea es una niña que dice muchas mentiras. Nadie la cree, ni siquiera su padre, que, cansado de que su hija sea una mentirosa, acaba amenazándola con castigarla encerrada en su habitación. Nerea, enfadada, sale de casa para estar sola. Coge su pelota y empieza a jugar con ella, hasta que ésta acaba colándose en el jardín de la casa de los vecinos. Entrar en una propiedad ajena para intentar recuperar su pelota será el principio de toda una aventura en la vida de Nerea, pero ésta vez una aventura verdadera.
Federico tiene el don de arrebatarle la suerte a los que le rodean. Trabaja gafando a los jugadores en racha en un Casino edificado en un desierto de lava, propiedad de Sam, un superviviente del holocausto judío. Retando a Sam, Federico es expulsado del paraíso y su don es anulado por Sam. Años más tarde Federico cree haber encontrado en Tomás, único superviviente de un accidente aéreo, el instrumento de su venganza para volver al Casino y retar al Dios del Azar con un muchacho tan poderoso como él, al que enseñará cómo controlar la fortuna. Aquí comenzará un viaje iniciático en el que ambos tendrán que cumplir un circuito de pruebas a cual más extraña, apostando la suerte de los demás. Todo irá bien hasta que una policía obsesionada con la muerte de su familia en un accidente de coche, persigue a Tomás y Federico con la intención de descubrir la realidad de esta red de juegos clandestinos, en los que la muerte y la suerte se confunden. En los que uno solo puede salir intacto...