Es verano, e Iris, de once años, corretea por las calles con su amiga mayor, Danae, cuando se entera de que su padre, Aris, con quien no tiene relación, ha regresado al pueblo para el funeral de su propio padre. Decidida a conocerlo, Iris lo localiza en un astillero abandonado, donde él se ha mantenido aislado. Lo que comienza como un intento obstinado de reconectar se transforma poco a poco en un vínculo frágil, imperfecto, pero conmovedor.
Eugenio es un hombre cuya vida no difiere mucho de la de cualquier cuarentón soltero. Sin embargo, padece Síndrome de Down y, aunque eso es una dificultad con la que debe luchar cada día, no le impide vivir con ilusión y ayudar a la gente.