Basada en hechos reales. Kate Barker (Shelley Winters) crió a sus cuatro hijos de forma autoritaria, pero era demasiado indulgente con sus fechorías. Ellos la veneraban, pero sobre todo la temían. Cuando los chicos se hicieron mayores, Kate abandonó a su débil marido y partió con ellos en busca de fortuna. Así comenzó para los Barker una vida dedicada a la delincuencia y al crimen que hizo que fueran perseguidos sin tregua por la justicia. Ma Barker fue una de las figuras más insólitas en la época del gangsterismo norteamericano.
Harry Hinkle, un cámara de televisión, está transmitiendo un partido a pie de campo, cuando sufre una conmoción cerebral a raíz de un choque fortuito con un futbolista. A pesar de que se trata de una lesión sin importancia, su cuñado Willie Gingrich, un abogado sin escrúpulos, le propone fingir una grave lesión con el fin de cobrar una substanciosa indemnización. Al principio, Harry se muestra reacio, pero acaba aceptando la propuesta porque alberga la esperanza de reanudar la relación con su ambiciosa y oportunista exesposa.