Imágenes de actos rituales y de objetos de significación mística se superponen con el fin de reproducir un universo abstracto de simbolismo onírico a través del color, la textura y el misterio.
Durante el reinado del emperador romano Diocleciano los cristianos gozaban de una cierta tranquilidad, hasta que unos disturbios hacen que la actitud del emperardor con respecto a ellos cambie.