Pablo y Natalia son ambos profesores universitarios, ambos están casados y tienen hijos, ambos están en crisis. Las situaciones que se suceden en cada una de las dos historias, aun siendo similares o incluso idénticas, los involucran de manera distinta, dando cuenta de los mandatos en los que anidan muchos de nuestros roles cotidianos. Se manifiestan así las distintas formas en que responde el contexto social ante un hombre y ante una mujer.
Lola vuelve a casa, donde dejó a sus hijos Alejo, Gustavo y Rosita al cuidado de Omar, el abuelo materno. Pero los niños le cuentan que Omar salió con Rosita, y ella no puede encontrarlos. En las primeras horas de angustia, Lola descubre aspectos muy oscuros del pasado de su padre, decide confrontarlo y vuelve con la niña al día siguiente: ¿qué sucedió con Rosita mientras estuvo fuera de casa? ¿Qué hizo Omar con ella, y por qué está escapando de la policía?
A Dalmiro, la inesperada muerte de su hermano, lo obliga a ocuparse de sus sobrinos, de su cuñada, de una deuda y de un viaje. Acostumbrado a una vida apacible y rutinaria ¿Podrá asumir el desafío que le toca?