Paul y su novia Katy se ven obligados a huir de la policía después de grabar desde el balcón de su apartamento una brutal paliza de varios agentes a un camello y al que finalmente lanzan al vacío. Los agentes defienden su inocencia ante sus superiores y declaran que la pareja es la responsable del homicidio y que están involucrados en un turbio asunto de drogas. Con toda la policía persiguiéndolos tendrán que aferrarse a la cinta de vídeo como única prueba para demostrar su inocencia.
Un grupo de amigos son contratados para decorar una casa de playa, mientras los propietarios están fuera de la ciudad durante el verano. Redecorar es la última cosa en sus mentes, es un verano lleno de bikinis. Con un fotógrafo impostor, un ambientalista, un diseñador de bikinis, y toda una banda de chicas, alcanza para organizar un concurso de bikinis desenfrenado.
Jim Slade (Burt Lancaster), un ex policía que acaba de cumplir una condena por asesinato, consigue gracias a un viejo amigo un tranquilo trabajo de vigilante nocturno en una universidad. Investigando un robo, aparentemente sin importancia, descubrirá que detrás hay un asunto mucho más serio.